Fuga de la senadora Aida Merlano es la consecuencia de otra injusticia | Editorial | Opinión | EL FRENTE
 
 
 
 
 
 


Opinión - Editorial


Fuga de la senadora Aida Merlano es la consecuencia de otra injusticia



Los escándalos políticos que están por suceder en el país, cuando se descubra el origen de las nuevas organizaciones electorales con viso de legalidad, creadas en Colombia a la sombra de la Constitución Nacional de 1991, con nombres que se mimetizan bajo confusas denominaciones sociales, de curiosa invectiva, para descrestar calentanos, serán parte de la cadena de acontecimientos que debemos esperar. Es impresionante lo que se oculta en medio de este maremágnum provocado por la legislación electoral, que permite crear partidos políticos sin esencia ideológica, sin ninguna responsabilidad con el futuro del país y de sus regiones, simplemente como empresas que venden, negocian y adjudican avales donde se refugian personas inconformes  provenientes de los partidos históricos, que no fueron tenidos en cuenta a la hora de seleccionar los nombres de las personas que deben aparecer en los tarjetones electorales.

De ahí que en Colombia, además de los partidos históricos, los liberales y los conservadores, que compartieron el poder durante más de un siglo, se abrieron las compuertas y las ventanas jurídicas en la nueva carta de derechos, para crear nuevos partidos políticos de los cuales sobreviven dieciseis (16), entre ellos unas organizaciones de barandilla o de garaje, que se crearon como negocio, para cobrar los millonarios subsidios electorales que les reconoce el régimen político por cada uno de los votos consignados en las urnas. Son de reciente creación la Alianza Democrática Afrocolombiana (ADA) y el Partido de Reivindicación Étnica (PRE), sobre los cuales se ciernen muchas sospechas y preocupaciones, que seguramente se destaparán más adelante, cuando el país tome conciencia de la crisis de valores que se viene presentando alrededor de las elecciones.


La venta de avales ha sido parte de una vergonzosa competencia que se vio reflejada en la proliferación de listas de candidatos a las gobernaciones, las alcaldías, las asambleas departamentales y los concejos municipales, donde además se crearon partidos políticos que representan a sectas religiosas, igualmente ocultas bajo diversos nombres, como parte de un negocio que crece a la sombra de torcidas disposiciones constitucionales. Los antiguos procedimientos, que aplicaban liberales y conservadores para escoger sus candidatos a los cargos de elección popular, fueron remplazados por la oferta de una mercancía, que son los avales y del cobro de unos subsidios que paga el estado colombiano y que se quedan en los bolsillos de los nuevos empresarios de la actividad electoral.

La venta de avales adquirió en algunos casos cifras astronómicas, como tímidamente lo han revelado algunos medios de comunicación.  Gente de bien, halagada por la propuesta de figurar en las listas de candidatos a las elecciones del 27 de octubre, no tuvieron la malicia necesaria para advertir a tiempo sobre el peligro que representarán para la democracia algunas agrupaciones electorales cuyo verdadero origen pocos conocen, como ocurre con el ADA y el PRE, cuyos directivos han permanecido ocultos frente al debate ideológico que se viene dando en diferentes medios de comunicación y donde muy poco se averigua sobre el origen de las nuevas empresas electorales, que están participando en el negocio de las elecciones.   
 
La fuga de la senadora Aida Merlano, condenada por la Corte Suprema de Justicia por el delito de ‘compra de votos’, es apenas una consecuencia de la injusticia que con ella se comete cuando ha sido costumbre en la ciudad de Barranquilla y en otros lugares del país este procedimiento pecaminoso de montar empresas encargadas de la compra-venta de conciencias, que se ha dado silvestre en las ciudades de la Costa Atlántica. A tiempo se retiró del parlamento colombiano el veterano senador conservador Roberto Gerlein Echavarría, que fue reelegido durante cuarenta (40) años y que, como todos los demás parlamentarios de esta región de la patria, conocía los secretos de las elecciones. Lo cierto es que la abogada Aida Merlano aplicó el mismo procedimiento que sus antecesores para lograr los 82.600 votos que le colocaron en las urnas, una de las votaciones más altas de Colombia.

Es curioso que, cuando se produce el retiro del Senador Gerlein a sus cuarteles de invierno, haya aparecido en la ciudad de Barranquilla el fenómeno de la joven senadora Aida Merlano, del partido conservador, a quien le cobran su ascenso al Senado de la República, con el montaje de un proceso penal, con consecuencia de una investigación que tiene el tufillo de una venganza.  La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, -- estrenando jurisprudencia --- la condenó a quince (15) años de prisión por haber entregado dinero a cambio del voto que ciudadanos costeños le colocaron, dentro de los mismos procedimientos y costumbres aplicados en muchas otras campañas electorales. La legislación penal, que tipificó como delito la ‘compra de votos’, es de reciente aplicación, tratando de purificar el sistema electoral colombiano, que es uno de los más corruptos del mundo. ¿Por qué no lo hicieron antes los inefables e infalibles magistrados de la Corte Suprema? 

Rafael Serrano Prada.
Director/ELFRENTE.




Publicacion: Miercoles 2 de Octubre de 2019 


 Comentar... 
 Noticias Relacionadas 

Empezó el calvario para los mandatarios

Empezó el calvario para los mandatarios

Publicacion: Domingo 29 de Septiembre de 2019 

La frustración de un ciclista en las carreteras de Inglaterra

La frustración de un ciclista en las carreteras de Inglaterra

Publicacion: Viernes 27 de Septiembre de 2019 

FEDEPALMA es el gremio mejor organizado del país

FEDEPALMA es el gremio mejor organizado del país

Publicacion: Miercoles 25 de Septiembre de 2019 

El clima político de Colombia es el que necesita un cambio drástico

El clima político de Colombia es el que necesita un cambio drástico

Publicacion: Martes 24 de Septiembre de 2019 
 
 

Back to Top