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El arte de los pequeños pasos Por: María Leonor Velásquez



El arte de los pequeños pasos Por: María Leonor Velásquez  | EL FRENTE Si todo fueran buenas intenciones estaríamos listos para comenzar el mejor de los años ¿Quién no mandó o recibió uno o cientos de mensajes con buenos deseos para este 2018? ¿Cuántos salieron y entraron en automático y cuántos tocaron el corazón de alguien o el nuestro? ¿Qué pasaría si hiciéramos una lista con todo lo que dijimos o nos dijeron? Tengo la sensación de que algunos de nosotros simplemente hacemos un pare en nuestra vida para desconectarnos de la rutina y entrar en modo “celebración” de lo que sea, novenas, Navidad, año viejo y año nuevo, reyes, feria y lo que venga.

En ese paréntesis, entre euforia y nostalgia, aparecen los propósitos para “ser felices” en el nuevo año, para tener la vida perfecta y hacer todo lo que no pudimos hacer el año anterior. Pero, los días del nuevo año empiezan a pasar y vamos perdiendo el impulso de todo eso que nos propusimos y parece que la rutina no nos deja tiempo y entramos en modo resignación, a ver qué vamos a ser capaces de hacer; tal vez el próximo mes, tal vez el siguiente trimestre, podría ser el segundo semestre o como el año se acabó, mejor lo dejo para el año entrante y así se nos pasa la vida ¿Será justo? ¿Valdrá la pena vivirse la vida en automático esperando a que alguien nos traiga la felicidad, a que encontremos el puesto deseado, a que aparezca el amor de la vida, a que el mundo cambie o será que podemos hacer algo diferente, que de verdad tenga sentido y nos ayude a hacer de éste el mejor año?

Podemos empezar el año esperando que, por arte de magia, nuestra vida sea diferente o podemos llenar una plana con todas esas metas y propósitos que harían perfecta nuestra vida, como tal vez lo hemos hecho en otros años, para terminar un poco o muy frustrados.

También es posible hacer algo diferente, por ejemplo, revisar dónde estamos y qué queremos y podemos hacer para que nuestro año tenga sentido, cómo queremos terminar este 2018 y cuál es ese paso o pequeños pasos que nos permitirían avanzar en esa dirección. Un nuevo año es un libro en blanco, son 355 días, a partir de hoy, disponibles para empezar a hacer algo que tenga sentido para mí.

Si este fuera el último año de mi vida qué me gustaría hacer con él ¿Qué me importa de verdad? ¿Qué quiero cuidar y cómo voy a disfrutarlo? ¿Qué puedo reorganizar en mi agenda? Un propósito realista a la vez puede ser más que suficiente y, no nos olvidemos de revisarlo de vez en cuando para ver qué está pasando y cuáles son las nuevas cosas que podríamos incluir. No se trata de correr, no se trata de hacer de todo a la vez, no se trata de llegar más rápido, tal vez se trata de estar presentes y disfrutar lo que tenemos hoy. Tomado de La Patria.



Publicacion: Viernes 12 de Enero de 2018 


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