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¿Otra Corte? Por: Jaime Galvis Vergara



¿Otra Corte? Por: Jaime Galvis Vergara | EL FRENTE
Al inverosímil enredo de un poder judicial anárquico, dedicado a hacerle oposición al Gobierno, se suman algunas agencias e institutos del Estado, que parecen dedicados a sabotear las actividades del Poder Ejecutivo y uno de los mejores ejemplos es la Agencia Nacional de Licencias Ambientales. Esta entidad actúa como una rueda suelta ajena a los proyectos del Gobierno y frecuentemente dedicada a torpedearlos.

Imbuida de la aureola que le confiere la religión ambientalista, sus funcionarios se consideran seres por encima del bien y del mal. Cualquier dogma ecológico se torna algo así como un mandamiento de la ley de Dios. La Corte Suprema ambientalista veta proyectos gubernamentales a su antojo y real saber, apelando a unos conceptos en su mayor parte, científicamente erróneos. En esta labor es secundada por una serie de corporaciones regionales, cuya seriedad es bastante dudosa.

En el desbarajuste estatal de Colombia, una agencia de El Estado como ANLA se arroga la facultad de multar a otra entidad gubernamental como las Empresas Públicas de Medellín o de obstaculizar los proyectos de explotación de yacimientos de petróleo no convencionales por parte de Ecopetrol.

 La extralimitación de funciones de la mencionada agencia ha sido frecuente y muy perjudicial para el desarrollo del País. Hay numerosos pleitos internacionales ocasionados por las arbitrarias decisiones de ANLA y sus adláteres regionales lo cual puede resultar en muy onerosas indemnizaciones en tribunales internacionales. Ese tono de infalibilidad de los funcionarios ambientalistas no concuerda con toda una serie de conceptos científicamente errados que ellos manejan. Aseveraciones tales como la liberación de oxígeno de la Selva Amazónica, la riqueza hídrica de los páramos o la escasez de agua en Colombia, carecen absolutamente de fundamento.

Hay numerosas obras públicas paralizadas o canceladas por decisiones de las corporaciones regionales o de ANLA, estos son proyectos gubernamentales que terminan deteriorándose con detrimento del Tesoro Público, además del estancamiento de la red vial. En esto hay ejemplos verdaderamente aberrantes como el caso de la carretera Pasto-Mocoa, a la cual le adicionaron obras costosísimas con el pretexto de proteger unas reservas naturales. Lo cual llevó al abandono del proyecto, sin considerar que la actual vía en servicio es una trocha muy peligrosa que ha causado centenares de muertos. El proyecto portuario de Tribugá y la carretera que lo debe comunicar están en pleno viacrucis burocrático para que los apruebe ANLA, esto se parece al proceso de súplica que existe n el poder judicial.

Naturalmente en dicha entidad nadie toma en cuenta que el Litoral Pacífico de Colombia, con más de mil kilómetros de longitud se encuentra en un estado de abandono verdaderamente patético.

Naturalmente, las actividades y decisiones de ANLA son verdaderamente caprichosas, por ejemplo, en ese verdadero desastre que constituye la carretera a Villavicencio no ha habido multas, solamente recomendaciones. En cambio, las exigencias de ANLA para el túnel d Oriente en Antioquia, causaron una parálisis de aproximadamente dos años y casi la suspensión de la obra, además de la realización de obras complementarias de utilidad dudosa.

Si se examinan los diversos proyectos en el País, se encuentran carreteras, puentes, túneles, pozos petroleros, minas, represas, subestaciones de energía, acueductos, oleoductos, torres de telecomunicaciones, líneas de alta tensión, acequias y hasta andenes esperando que les concedan licencia ambiental, en un País prácticamente estancado, este famoso trámite se tornó un factor adicional contra el dinamismo que tiene la vida moderna.

Un documento más que no implica conocimiento, solamente un factor de demoras y corrupción latente. La ANLA no ha hecho nunca ciencia   solamente una labor inquisitorial, frecuentemente sesgada y en muchos casos malintencionada. Las tales licencias ambientales se volvieron una mercancía negociable.



Publicacion: Martes 16 de Julio de 2019 


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