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El discurso ambientalista: de los argumentos a los garrotazos



El discurso ambientalista: de los argumentos a los garrotazos  | EL FRENTE
Afortunadamente, de lo acontecido ayer en las puertas del Club Campestre y que ahora usted, amigo lector (a), leerá en las siguientes líneas, hay testigos de toda naturaleza; celadores del club, empresarios, periodistas, habitantes del sector, visitantes del club, altos rangos de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, taxistas, mensajeros, incluso, hasta los videos captados por los mismos ambientalistas, y las cámaras de seguridad del sector. Y esta advertencia se hace con el fin de decir que jamás podrá asegurarse que lo aquí narrado es fruto de la animadversión de este medio de comunicación.

Por Camilo Ernesto Silvera Rueda
Redacción Política / EL FRENTE


Tenemos como elemento principal una reunión citada por Minesa a las 8 de la mañana, en el Salón Grill del Club Campestre. 12 horas antes, cuando la empresa hizo público la convocatoria para el sector empresarial, la mayoría de las redes sociales del ámbito local comenzaban inundarse con mensajes de alarma, en los cuales se daba cuenta de la reunión, pero no como una rueda de negocios para acceder a las distintas ofertas de contratación sino como un evento en el que se rifaba a los gremios económicos el Páramo de Santurbán.

Los distintos mensajes que circularon, tenían algo en común; el dato de la cita: 7 de la mañana junto a un centro comercial cercano y desde allí marchar hasta la entrada del Club Campestre, donde se efectuaría una protesta pacífica, dicen los mensajes.

Pero ni fue protesta ni fue pacífica. Lo que hubo fue un bloqueo, la flagrante violación constitucional al derecho de la libre movilidad, con el agravante de que se efectuó contra un predio privado, con el objetivo de prohibir el ingreso de los comerciantes y empresarios interesados en acceder a la eventual oferta de contratación, en el caso de que la Agencia Nacional de Licencias Ambientales le diga sí al proyecto cosa que, vale la pena insistir, aún no ha ocurrido.

El número de mal llamados ambientalistas podrá ser discutible: por eso vamos ha dar un margen amplio; no menos de 40 pero, definitivamente, no mayor a 60; pese a que insistían en que una inmensa marea humana se movilizaba hacia el Club, dicha presencia nunca se hizo efectiva. Entre los presentes algunos notables: Carlos Sotomonte y los concejales de Bucaramanga Carlos Parra y Danovis Lozano. Los tres fungían como agitadores ideológicos para sustentar el bloqueo.

“Esta es una manifestación de las personas que defienden el agua de Bucaramanga, están obstaculizando, oponiéndose a que entren quienes vienen a una reunión de socios de Minesa bajo un argumento”, indicó a EL FRENTE el corporado de la capital santandereana quien luego sustentó el actuar de la siguiente manera: “Esta no es una reunión de interés público, por lo tanto el derecho a la protesta permite restringir intereses que no son de interés público. Es distinto, por ejemplo, cuando usted bloquea Transmilenio. Aquí lo que se está bloqueando es el ingreso a una reunión privada. En esa reunión se están generando expectativas en la comunidad para que la gente con esas expectativas defienda el proyecto de Minesa”, indicó para luego citar ejemplos, haciendo énfasis en una presunta intención de “voltear la opinión”.
Pero la oposición no era simple oposición: “Vendidos, vende patria, muertos de hambre, lame culos”, son solo los epítetos más decentes que por parte de los ambientalistas se lanzaban contra los empresarios, quienes no se retiraban del lugar esperando a que por fin hubiese ingreso.

Por el contrario, las discusiones eran constantes. “No sea bruto, usted no entiende”, respondían acalorados los ambientalistas a los argumentos de algunos empresarios de Soto Norte, quienes defendían su vocación minera, la cual lleva 500 años de historia en la región. Entre discusiones intermitentes, ofensas de cuando en cuando, y uno que otro empujón trascurrió parte de la mañana.

Eso hasta las 10:20 de la mañana cuando se desató una verdadera batalla campal: la cual yo narro así. El grupo de empresarios comienzan su retirada del lugar en medio de gritos insultantes de un lado a otro. De repente, tres personajes con cascos de motocicleta en mano se abalanzan sobre algunos empresarios: chichones, laceraciones, moretones y hasta hubo que en medio del nerviosismo y luego de un totazo buscaba tres dientes en el suelo.

El Esmad intervino intentando contener a los energúmenos, sin embargo, los improperios y excesos de fuerza continuaban mientras que otros, un poco más atrás continuaban alentando el rechazo y la intolerancia. De la jornada no se reportaron capturas. Solo lesionados, la mayoría, del sector empresarial.

“No es violando los derechos de los demás como se reclaman los propios. Lo que protagonizaron acá desvirtúa el discurso ambientalista. No es justo que ataque a unos empresarios que solo buscan alternativas dignas de vida. Son unos vándalos, el colmo que no los judicialicen”, remarcó una habitante del sector a un policía.

“Ojalá Minesa tenga en cuenta lo que ocurrió acá y convoque una nueva reunión. Todos queremos trabajar. Todos tenemos familias para sostener. Todos necesitamos brindarle a nuestros hijos un mejor futuro y yo se que puedo trabajar con Minesa y cuidar el medio ambiente”, puntualizó una empresaria que abandonó el lugar minutos antes de la reyerta.
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Publicacion: Viernes 21 de Febrero de 2020 


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