Calles desaseadas, vías congestionadas y terrible inseguridad en Bucaramanga | Editorial | Opinión | EL FRENTE
 
 
 
 
 
 


Opinión - Editorial


Calles desaseadas, vías congestionadas y terrible inseguridad en Bucaramanga



Calles desaseadas, vías congestionadas y terrible inseguridad en Bucaramanga | EL FRENTE Es el colmo que lugares emblemáticos de Bucaramanga, como el parque Custodio García Rovira, donde se erige el monumento al prócer santandereano de la Guerra de la Independencia contra España, esté invadido de migrantes venezolanos que lo convirtieron en una pesebrera, donde centenares de personas montaron sus tugurios, improvisaron fogones de leña y sanitarios, en frente de la alcaldía mayor, que ha dejado invadir lugares de esta naturaleza, destinados a la recreación y esparcimiento de los habitantes de la capital santandereana.

Es el colmo que pasadas las fiestas decembrinas y las celebraciones del año Nuevo 2022, las calles céntricas de Bucaramanga estén convertidas en un ‘Mercado Persa’, en detrimento de los propietarios de almacenes, de las agencias bancarias y de la libre circulación de las personas que anteriormente disfrutaban del espacio público.

Es el colmo que las vías públicas destinadas al desplazamiento de vehículos automotores, carros y motocicletas, hayan reducido su espacio y su movilidad, por las llamadas ‘ciclo-rutas’ que casi nadie utiliza, mientras se aumenta la congestión en los sectores de mayor actividad comercial.

Al desorden reinante en la capital de Santander se suma la creciente inseguridad, derivada en gran parte por la patente de corso que se le ha entregado a migrantes extranjeros, donde roban y atracan, seguramente por necesidad, dejando muertos y heridos, que ni siquiera la policía nacional ha podido prevenir. Los Centros de Atención Inmediata (CAI’s) casi siempre con muy poco personal uniformado, mientras propietarios de restaurantes han tenido que cerrar sus negocios a tempranas horas de la noche, porque la ‘nube’ de pordioseros, en su mayoría venezolanos, están perturbando el funcionamiento de esta clase de negocios.

La Policía Metropolitana dispone de un helicóptero para control de la seguridad ciudadana, que más bien sirve como un instrumento de recreación, pero sin resultados en sus operativos, casi siempre para pasear a las personalidades que llegan a la ciudad y que quieren recrear su imaginación sobre los cerros orientales donde las vías de acceso a Bucaramanga son igualmente una vergüenza. El turista que llega a la capital de Santander encuentra una autopista colapsada de vehículos, porque el crecimiento del parque automotor ha sido impresionante en los últimos años, mientras nos quedamos embotellados con la autopistas Bucaramanga- Floridablanca – Piedecuesta, porque la clase dirigente no fue previsiva sobre la necesidad de construir una nueva autopista que conecte al municipio de Girón con  el sitio denominado ‘Tres Esquinas’ del corredor vial más importante del oriente colombiano.

Que se hizo la plata recaudada por el Instituto de Desarrollo de Santander (IDESAN) en las estaciones de peaje de la zona metropolitana para construir la doble calzada Bucaramanga – Estación Café Madrid, que fue objeto de un bochornoso escándalo en el primer intento de contratar las obras, para cuya ejecución se presentaron más de treinta firmas proponentes. Quisieron amarrar la licitación de manera vergonzosa, impidiendo que se realizaran las obras, porque la corrupción sigue rondando y robando la contratación oficial, con unos mandos medios especializados en el saqueo. Bucaramanga dejó de ser la ‘CIUDAD BONITA’ por todo lo que está ocurriendo en la invasión del espacio público y de la inseguridad.

Publicacion: Jueves 13 de Enero de 2022 


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