El agitador Por: Claudio Valdivieso | Columnistas | Opinión | EL FRENTE
 
 
 
 
 
 


Opinión - Columnistas


El agitador Por: Claudio Valdivieso



El agitador Por: Claudio Valdivieso | EL FRENTE Mientras los diferentes canales de televisión transmitían en vivo y en directo las noticias de los últimos momentos, en un amplio cubrimiento desde los diferentes escenarios de la ciudad, los agitadores y protestantes de las marchas reflejaban una rebeldía inconcebible e insostenible, que podía respirarse el aroma de violencia por los acalorados manifiestos y el desenlace que advertían las exaltadas arengas de unos cuantos encapuchados, durante los hechos que atemorizaron a la ciudad y a la desprevenida Briseida, quien al tener que salir de su ferretería por culpa una máquina dañada, se dirigió al centro; y fue ahí cuando desprevenida de las últimas noticias resultó siendo la protagonista de una de ellas.


Sin pretenderlo, Briseida resultó involucrada en una revuelta y sintió pánico, cuando no encontró a la mano alternativa alguna para escabullirse del caudal humano, que cada vez más, la empujaba contra su voluntad al corazón de la protesta; protesta, que ella desconocía y tampoco entendía, porque carajos tenía que estar justamente ahí, en el momento menos indicado, como lo relató tiempo después que sucedieran los hechos.


Aturdida y abordada de pánico por los encapuchados jóvenes qué exhibían indescifrables tatuajes en sus espaldas, los muchachos, además, tenían los ojos hinchados y rojos, seguramente por la tristeza y la conmoción que los indujo a la protesta; Briseida, se declaró inocente poco tiempo después, mientras firmaba el comparendo que le fue impuesto, por no usar el tapabocas (se lo robaron en la revuelta), ni conservar la distancia ni la calma.


Durante el “interrogatorio”, las autoridades le manifestaron a la señora que había varios testigos que declararon lo mismo en su contra, al culparla por ir tras un agitador… Doña Briseida  estalló en llanto y pedía que la despertaran de esa pesadilla, pues en los vaivenes de la protesta le robaron el monedero con el dinero de sus transportes y  el celular, donde tenía los números telefónicos de su familia, para pedirles que la rescataran  de ese tormento, en el que las pruebas y testimonios de los hechos la sindicaban al referirse con tanta familiaridad  sobre el agitador y esto era gravísimo...


Afortunadamente, conservaba en su delantal azul un frasco de Valeriana y sin contar los sedientos chorros que tomó para recuperar la paz que necesitaba, esperó sentada en una jardinera a la sombra de un árbol de gallinero, mientras la Valeriana hacía su trabajo de serenarla. 


Después del exitoso trabajo de la Valeriana, la señora Briseida extremadamente  pacífica, pidió a las autoridades, que por favor la llevaran a su local y así poder demostrar que los testigos estaban equivocados en sus declaraciones; finalmente, cuando superó su estado de conmoción casi anestesiada por el favor del frasco que ingirió, llegó a su trabajo junto a la caravana oficial en busca del renombrado agitador que los testigos manifestaban; con tal sorpresa, que después de las pesquisas confirmaron que se trataba de la fundida máquina,  (el agitador) de pinturas con el que se mezclan los colores que ofrece en su negocio.



Publicacion: Martes 15 de Septiembre de 2020 


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