Menos corazonadas y más datos Por: BG. Luis Ernesto García Hernández * | Columnistas | Opinión | EL FRENTE
 
 
 
 
 
 


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Menos corazonadas y más datos Por: BG. Luis Ernesto García Hernández *



Menos corazonadas y más datos Por: BG. Luis Ernesto García Hernández * | EL FRENTE Entender cuáles son las motivaciones que orientan el comportamiento de las personas y cómo estas toman decisiones ha sido uno de los principales objetos de estudio de los economistas en las últimas décadas. En los años 80 imperaba la teoría de la “elección racional”, la cual planteaba que los seres humanos somos netamente racionales en el entendido de que nuestras decisiones están orientadas a maximizar nuestro propio bienestar; después en los años 90 y bajo la fuerte influencia de la psicología del comportamiento, la economía conductual planteó que la racionalidad del ser humano para tomar decisiones es limitada, proponiendo un doble sistema cognitivo: por un lado, el sistema automático, el cual es emocional e intuitivo y actúa rápido; por otro lado, el sistema deliberativo y reflexivo, mediante el cual el ser humano planifica, evalúa y calcula todos los factores que pueden incidir en una decisión, y este último es un sistema que funciona más a largo plazo. Para llegar a esta conclusión, los científicos sociales acumularon por años datos empíricos que les permitieron entender bajo qué circunstancias se tomaba una decisión y qué sistema cognitivo gobernaba un comportamiento determinado.

En términos de política pública, es fundamental comprender el comportamiento de las personas para poder tomar decisiones ajustadas que generen impacto positivo en lo individual y colectivo, para lo cual se requiere contar con datos empíricos que les permitan a los arquitectos de la decisión estructurar los incentivos necesarios para orientar el actuar de las personas y, por ende, el de la sociedad. Cada vez más se demanda de los directivos de las organizaciones públicas menos intuición y más información (datos) al momento de estructurar las decisiones, con el fin de garantizar que las decisiones tomadas o acciones implementadas respondan acertadamente a las necesidades de un entorno social determinado.

En pleno siglo XXI, las decisiones públicas complejas relacionadas con las restricciones de los derechos y libertades de las personas, inversión social, inversión en infraestructura o el desarrollo de cualquier tipo de proyecto no deben tomarse de manera intuitiva o emocional sin tener como soporte datos que permitan garantizar su éxito a largo plazo; por tal motivo, se hace necesario que todas las instituciones públicas fortalezcan los procesos de recolección, procesamiento, análisis y almacenamiento de datos, para consolidar un sistema de información robusto, de fácil acceso, con el cual se les otorguen a los decisores, en tiempo real, herramientas suficientes que soporten con evidencia las decisiones adoptadas, y a la ciudadanía, una manera más simple de obtener una respuesta rápida de las instituciones.

En cuanto al servicio de policía, la Institución ha promovido desde hace varios años la implementación de sistemas de información que permiten que la planeación del servicio se realice de manera técnica, priorizando, optimizando y focalizando los recursos existentes en aquellos lugares donde existe una mayor concentración de violencia, delincuencia y criminalidad; esta planeación técnica del servicio de policía reduce la discrecionalidad y garantiza una mayor eficiencia en la prevención y el control del delito. La vigilancia policial no solo es una actividad operacional, sino que cada día se consolida como una actividad técnica

Un marco de análisis de datos obedece al ideal de configurar una arquitectura de decisiones públicas racional, a lo que deberían apuntarle las instituciones públicas; sin embargo, no debemos desconocer que muchas decisiones que se ejecutan en la prestación de los servicios públicos —como es el caso del servicio de policía— se toman en situaciones que requieren inmediatez; no obstante, conjugar la información existente en el momento y apelar siempre a los conocimientos para tomar la mejor decisión no solo permitirá resolver o mitigar un problema público, sino buscar una solución a largo plazo.



Publicacion: Sabado 17 de Octubre de 2020 


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